Cuando confusión e inseguridad tambalean tu Equilibrio Emocional

Toca explicar cómo es eso de que perdí el Equilibrio, los primeros síntomas que alertaban de un Desequilibrio Emocional. El dónde más o menos está claro (entre la cama y el sofá), el cómo y el cuándo… no consigo poner un marcador exacto, son preguntas que ya no puedes contestar por tu confusión e inseguridad emocional.

confusión e inseguridad
Cuando confusión e inseguridad tambalean tu Equilibrio Emocional

Los síntomas son claros y apuntan a lo que te presentarán como «enfermedades mentales», Ansiedad y Depresión, son mi experiencia. Pero ¿Te ayuda que te digan que se trata de «Enfermedades»?. ¡No!, vete reflexionando sobre esto.

No te avergüences de tus emociones

Cuando comencé a experimentar síntomas o comportamientos que hacían que me preocupara, que las cosas no estaban yendo bien dentro de mí, o me los callé o mejor me los hubiera callado.

Eso es lo primero que piensas cuando a tu alrededor no se entiende que esos sucesos puedan ser parte de algo más importante, una conocida «enfermedad». ¿Te sientes identificado?

Pero una vez que tú te das cuenta, te comprendan o no quieran comprenderte, no te calles, no hay vergüenza, no estás loco, al menos no del modo en el que tu entorno se lo imagina. Confusión e inseguridad estarán presentes, entre otros muchos condicionantes, cambios y síntomas, no les temas, están haciendo su trabajo.

La paja en el ojo ajeno


Aquellos que no te entienden, para los que tus síntomas solo son tonterías, incluidos los que no te creen en absoluto; también tienen desequilibrios emocionales. ¡Quién está libre en esta sociedad en la que vamos de culo, cuesta abajo y sin frenos!

La depresión y/o la ansiedad nos acompañan a todos en uno u otro momento. A veces el periodo es corto y lo llamamos «un bache«. Pero en otras circunstancias se agudizan y dilatan tanto en el tiempo, que se apoderan total y despiadadamente de nuestras vidas.

«Cómo te comprendo, no sabes lo que es hasta que te pasa a ti»

Cuestionarios cuestionables

¿Qué crees que ha desencadenado esta situación?

Pues o lo tienes muy claro, un suceso traumático concreto; o son un cúmulo de factores que, a la suma, te hacen imposible determinar cuándo o cuál de ellos es el culpable.

¿Pero qué motivos tienes tú para estar así?

Buena pregunta, tonta, pero buena.

Ni que hiciera falta una catástrofe bíblica para caer con todo el equipaje en un desequilibrio emocional, ¿No?.

Para otros pueden ser «problemas del primer mundo«, pero afectan tanto a tu sensibilidad que han acabado por vencerte.

La gravedad de las circunstancias, no marca la intensidad de las respuestas involuntarias

¿Y por qué no te animas y te apuntas a algo, empieza a pensar en positivo, baila, viaja, sal de fiesta…?

Si tú puedes, fenomenal, yo ahora mismo, no puedo.

Y no se trata de impedimentos físicos visibles externamente, ni por economía, ni siquiera por falta de tiempo.

¿Quieres la verdad?: No puedo y, además, no quiero

Si ni me acuerdo de depilarme el bigote, ¿Cómo voy a ser capaz de madrugar para hacer ZumbaRunningKilombo?. Hay que levantarse de la cama, quitarse el pijama, lavarse… es demasiado, me estoy agobiando.

¿Qué crees que debes cambiar para darle la vuelta a la situación?

  • Mmmm… ¿Todo?
  • ¿Ves? si lo tienes bien claro, ánimo.
  • Si, ánimo, estoy tan mal que no se me había ocurrido antes…

La depresión, la ansiedad, la distimia, al menos en mi caso, las concebí como enfermedades incapacitantes. Te van congelando poco a poco, hasta que no eres capaz de hacer prácticamente nada. Y esa falta de actividad, merma las pocas energías que te ha dejado ese monstruo.

Tu cerebro, o una parte muy maja, tiene un sin fin de ideas, propósitos, se sabe toda la teoría, lleva años consultando, estudiando, comparando. Pero parece que no conecta con tu cuerpo. Es como si éste no se diera cuenta de que se está refiriendo a él.

¡Voy a fregar los platos! 3, 2, 1… y ni siquiera me da un espasmo involuntario…


Tantos consejos abruman

Cuántos más planes, listas, planning incluso por franjas horarias… la incapacidad de organizarte se intensifica. ¿Verdad?. Lo que antes era básico, como los pasos para comenzar el día, o el mediodía, o la tarde, dejan de formar parte de tu rutina.

No saber por dónde empezar y así no empezar nada, esa es la mecánica.

Tienes tanto que hacer que no haces nada

¿Por qué te frustran las opiniones de los demás?

Bien porque lo has contado, con naturalidad, siempre. Bien porque has pedido ayuda o porque de algún modo te lo han «notado», es aquí donde empieza la lluvia de ideas. Sabes que suele haber dos vertientes: las que buscan ayudarte y las que no. Las segundas provienen de aquellos que desconocen los cambios por lo que estás pasando, y esa ignorancia conlleva a que no sepan manejar la situación en tu favor.

Pero ¿Qué pasa con las primeras?. Cuando todo empieza, las ves muy lógicas, ideas y consejos de buena fe. Algunos ya los conocías, otros te intrigan y te los anotas para probar. Pero cuánto más lo intentas; más te dan y, sobre todo, comienzan a ser repetitivos; sientes que menos avanzas o incluso retrocedes.

Comienzas a frustrarte, a hundirte aún más y piensas cosas del estilo «cómo voy a salir de esto si nada me funciona». Todos empezamos así, encontramos lógica en los apoyos, pero no en los resultados. Pero a medida que pasa el tiempo, continuas con tu propia investigación y acabas casi especializándote en teoría que no te surte efecto.

¿Por qué?. Porque por muchos consejos ya sean desde el amor, la ciencia, la espiritualidad e incluso, no nos engañemos, desde la lástima, todos ellos vienen de fuera. Y cuando te des cuenta, solo en ese momento, podrás comenzar tu viaje hacia la recuperación del equilibrio.

Sí, esto también te lo sabes muy bien, la información al respecto es desbordante y sigue sin funcionar. Porque aún no te has hecho consciente de ello, de que solo tú eres el responsable de tu propio bienestar, solo tú puedes sacarte del pozo, solo tú puedes crecer a raíz de esta caída emocional.

Y esto, compañero, es lo más difícil. No hay medicación, no hay manual, ni una simple pista. Dispones de las herramientas, pero el trabajo interior, mientras cuerpo y mente se resisten a su propio cambio, requiere de todo tu esfuerzo, constancia y determinación.

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