¿Por qué comencé un Blog sobre Equilibrio Emocional?

Culpando al mundo de mi «enfermedad mental«, por no saber por dónde empezar, esperando una señal clara o una persona que me dijera: «por aquí, es por aquí». Había perdido mi Equilibrio Emocional.

Blog sobre Equilibrio Emocional
¿Por qué comencé un Blog sobre Equilibrio Emocional?

Sin un objetivo claro, ni un principio definido, cargada de información, consejos y opciones que intentaba absorber de otros, me compré una libreta muy romántica titulada «Sueños».

En ella fijé el objetivo de desahogarme a modo de Diario de Emociones. Desesperada por recuperar o descubrir lo que más tarde decidí renombrar como mi Equilibrio Emocional. Impaciente, quise comenzar la casa por el tejado, y empezar por el final pronto dio su resultado.

Porque como casi todo lo que se empieza por desesperación, sin un por qué ni una estrategia, no conseguí llevarlo a cabo.

Entonces… ¿Qué tal darle algún valor que me motive a usar esta vía a modo de terapia?. ¡UN BLOG! Un diario público, contando mi experiencia con el fin de ayudar a otros a no pasar por todo esto solos.

La misma función en distinto escenario

Fue en 2015 cuando todo explotó con descaro, tras años y años acumulando en mi mochila emocional toda clase de fracasos, desilusiones, si había tenido algún tipo de autoestima o amor propio ya ni recordaba qué pinta tenían. Con esta carga ¿Quién puede mantener el equilibrio?

Vivía encerrada en un ciclo de acontecimientos que se sucedían una y otra y otra y otra vez. Cambiaba de escenario, de actores y, siempre, la misma historia.

Y en una de esas obras de teatro me hundí tanto que la Ansiedad, como un camión de bomberos con todos sus dispositivos de alerta encendidos, me atropelló con toda intención. Las señales eran tan fuertes, avisando de que estaba perdiendo el equilibrio, que acabó por apoderarse de lo poco que quedaba de mi esencia.

El ciclo que acabó por desequilibrarlo todo la primera vez

En esa obra de teatro, como en todas mis relaciones, me tocó representar el papel de víctima, utilizada, anulada y desechada. De nuevo, este mundo tan injusto y sus malvados habitantes, vinieron a hacerme daño. Ellos, el resto, el entorno, todo estaba en mi contra, otra vez la misma historia.

La conocía muy bien. Una historia que comienza a las mil maravillas, hasta que suceden los abusos, las traiciones y, finalmente, ser desechada.

Así me sentía, desechada. Confundida por cómo había pasado de ser una pieza tan importante e integrada, o esa era mi creencia, a ser olvidada como si nunca hubiera sucedido.

Y empezaron las señales, bien fuertes, para que no me pasaran desapercibidas

Tímida, nerviosa, inconformista, quejica, cabezona, impaciente, agobiada, rara, anulada, sin autoestima, de poco valor, incapaz, sin talento

Estas, entre otras muchas, eran y son algunas de las creencias que he tenido sobre mí y que creía provocadas, o al menos reforzadas, por todo cuanto me rodeaba.

No eran los primeros signos de Ansiedad que había conocido, pero sí los que más me preocuparon por su intensidad.

En broma solía decir que veía «muerte y destrucción» por todas partes. Cada situación tensa o de cierto peligro, provocaba en mí una respuesta de pánico desmesurado. Mareos, visión borrosa, sudoración, taquicardias, entumecimiento y llanto de puro miedo. Una pérdida de equilibrio física, mental y real.

Empecé a tener problemas para conducir, manejar determinadas tareas, claustrofobia, agorafobia, para relacionarme, etc. Aquella situación sumada a la que tenía cuando salía de allí, coparon todo. Deje de hacer todo, deje de ser todo, desaparecí.

El desequilibrio emocional, personal y físico

Aquello me dejó tan destrozada que quedé inmóvil durante un año. Sufrí la Ansiedad con tal agresividad que necesité acudir a profesionales en busca de una salida, buscando la clave en terceros. Comencé un tratamiento en Salud Mental, farmacológico, hasta el día de hoy. Por lo que al cabo de los meses los síntomas maquillados comenzaron a ser llevaderos.

Todo el torbellino que pululaba por mi mente se sumó al estrés de un nuevo trabajo, la incomprensión general, la de mi pareja y la ruptura que postergamos durante 16 años.

Durante estos últimos 10 años, he llevado encima un peso que desconocía que yo misma me auto-cargaba y, de igual modo, podía descubrir cómo descargar. Acumulando más de lo mismo, siempre externo, por supuesto. Nadie, jamás, me había informado de que pudiera tratarse de una mala interpretación ¿Equilibrio emocional?, ¿Y eso qué es?.

El mundo estaba en mi contra y yo que soy tan sensible y me lo llevo todo a lo personal…

Por segunda vez caigo hasta lo más profundo del pozo

Un día cualquiera del 2021, a los 39 años, resignada a mi vida, desorganizada pero mantenida al menos cogida con pinzas, todo me vuelve a caer encima. Tomo una pequeña decisión, que necesitó ser respaldada por un psicólogo y, creyendo vencer mis miedos y vergüenza, solicito una baja médica por Depresión y Ansiedad.

Es en este momento cuando se me ofrece un valioso tiempo para investigar todas las opciones y oportunidades para cambiar «eso» que llena mi existencia de amargura y preocupación constante. Tanto tiempo que no sé ni por dónde empezar. Tanto tiempo que las listas de tareas y objetivos se me amontonan mientras sigo inmóvil, literalmente, anclada a la cama o al sofá.

Como una niña pequeña que no quiere ir al cole, porque no le gusta, se agobia y no tiene amiguitos, creé esa necesidad de parar por un momento el mundo.

Y, aunque aún no estoy viviendo la vida que me esperaba, voy descubriendo que no sólo estoy a tiempo, sino que no he estado mas que recibiendo mensajes de una parte de mi mente para seguir el camino que hay preparado para mí, durante demasiados años.

Un Blog bien intencionado

Envuelta en un nuevo ciclo, idéntico a todos los anteriores, acumulando sin cesar estrés, preocupaciones, incertidumbre, altos y bajos… La Ansiedad volvió con su luminoso y atronador camión de bomberos, y la Depresión no quiso quedarse atrás acrecentándose con descaro.

Y es aquí cuando paro y se materializa este Blog. Comienzo a escribirlo muy motivada, por supuesto, deseando ser de ayuda

Pero algo falla, no parece que esté ofreciendo lo que tenía pensado. Comenzó siendo un Blog sobre Salud Mental desde el punto de vista del enfermo, pero… ¿Cómo voy a presentarlo con semejante error?.

Además le creé una familia de Redes Sociales que, aunque creía que formaban parte de un proyecto del que estaba muy convencida, tampoco dicen nada.

Pronto me doy cuenta de que no sé cómo presentar mi experiencia de modo que sea útil y cometo un error, acabar contando mi desdichada vida, sin estructura, sin siquiera cierta homogeneidad.

¿Por qué? Porque estaba equivocada. No tengo una enfermedad, el mundo no me ha hecho así, he perdido el equilibrio, sin más. Y aún me queda mucho camino para descubrir quién soy verdaderamente, si es que tiene meta.

Todo lo que creía era mi realidad, no la realidad. Era mi interpretación, mi cobardía, mi miedo, mi resignación, mis deseos de que todo lo demás cambiara. Y eso, nunca sucederá.

Ya que la Depresión y la Ansiedad (aunque hubiese preferido que me lo hubiesen contado antes de sufrirlas, lógicamente), han tenido que ponerse en pie de guerra para darme un gran toque de atención y preguntarme:

Oye, ¿Te gusta tu vida?

Pero hasta que no empecé a descubrir, investigar, escuchar otras experiencias, puntos de vista y darme cuenta de que hay algo más que «lo que te toca», ni oí su pregunta, ni pude responder.

Conoces la respuesta ¿Verdad?: ¡NO!

Y aquí comienza el verdadero camino, la búsqueda de quién soy, qué quiero y qué vida tengo destinada, a mis casi 40 años. Ya iba siendo hora ¿No?.

CONTINUA EL VIAJE | Cuando ya no te reconoces a ti mismo



¿Y tú? ¿Te sientes INFELIZ y VACÍO?

joe dispenza el vacío identitario

Cuando JOE DISPENZA comprendió que era adicto a su entorno, reflexionó y 💡descubrió la DUALIDAD en la vida de los seres humanos.


Dispuesta alrededor de un VACÍO directamente proporcional a la adicción a las emociones memorizadas, frente a las innatas o aprendidas:

▪️ QUIÉN APARENTAMOS SER: todo cuanto hacemos para dar una imagen en particular, cómo queremos que los demás nos vean.

▪️ QUIÉN SOMOS EN REALIDAD: cómo nos sentimos por dentro, cuando no estamos distraídos con el mundo exterior, con «la vida».

✔️ El «yo» real se escuda tras la imagen que damos.
✔️Mentimos sobre quiénes somos porque sabemos que los convencionalismos sociales no admiten a ese «nadie».
✔️Esa persona que dudamos que los demás quieran y acepten.

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